Manifiesto del Día de la Mujer 2013 – Solucar radio

Manifiesto del Día de la Mujer 2013

La Delegada de Hacienda, Recursos Humanos y Presupuestos, Pilar Moreno, ha sido la encargada de elaborar y dar lectura al manifiesto este año en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Lo compartimos a continuación:

Buenos días a todas y a todos.

Es hoy, día 8 de marzo, el día en el que se conmemora el que inicialmente fue llamado DIA DE LA MUJER TRABAJADORA y en el que hoy en día se utiliza el término mujer en toda su extensión, conmemorándose el DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER.

Lo que hoy hacemos no es más que recordar esa lucha que dura ya siglos de reivindicación de la mujer en pie de igualdad con el hombre.

Hombres y mujeres pertenecemos ambos a la especie humana, pero no implica que debamos ser iguales, por lo que siempre ha luchado la mujer ha sido porque tengamos los mismos derechos, unos y otros, porque la mujer es mujer y el hombre es hombre y nuestras propias características físicas nos diferencian, pero no nos hacen inferiores.

Es evidente que el hombre es hombre y la mujer es mujer, y esto será siempre así. Pero más allá de las diferencias físicas entre ambos sexos, tanto hombres como mujeres, tanto mujeres como hombres, somos iguales ante la ley y tenemos los mismos derechos.

Fue en Alemania, Dinamarca, Austria y Suiza, donde comenzó a celebrarse el día de la mujer en 1911 extendiéndose posteriormente al resto de países. Pero no implica ello que la lucha por conseguir un desarrollo en régimen de igualdad de la mujer como ser humano provenga de esa fecha.

La historia de esta guerra es mucho más antigua, el problema es que la historia ha sido siempre narrada por hombres que la sesgaban hacia su propio interés.

No fue hasta la Revolución francesa cuando por primera vez en la historia la mujer reivindicó su posición como colectivo. Los ilustrados que elaboraron el programa ideológico de la revolución, introdujeron en él, el reconocimiento del papel social de la mujer, sin embargo, una vez que triunfó, ese aspecto del programa ideológico, fue callado y la idea universal de libertad, igualdad y fraternidad negaba una vez más el acceso de las mujeres a los derechos políticos, lo que en realidad significaba negar su libertad y su igualdad y por supuesto la fraternidad entre todos los seres humanos.

Dando un salto en la historia y centrándonos en España, nuestro país, con anterioridad a la Constitución Española, el papel de la mujer era muy limitado y las demandas históricas que ya habían calado en otros países eran permanentemente desoídas.

Incluso hoy, se acusa a la mujer de pretender un estatus especial, cuando no hay nada más lejos de la realidad. La mujer como colectivo no pretende más derechos ni que éstos sean especiales para las mujeres. Lo que se pretende es una igualdad real en derechos y obligaciones.

La Constitución Española supuso un salto cualitativo al considerar la igualdad como un derecho fundamental. Un gran paso para que la mujer viera reconocidos sus derechos en la ley magna. Pero la realidad difería en muchos casos de lo que durante tantos años se buscó.

Y es que la evolución normativa supuso más beneficios para los hombres que para las mujeres al establecer el término igualdad antes en aquellos derechos sociales que tenían reconocidos las mujeres que en los que se pretendía conseguir. Ejemplo de ello es el derecho a la pensión de viudedad, derecho antes reconocido en exclusiva a la mujer y que si bien supuso un derecho de justicia para el hombre, tuvo especial preferencia ante otros derechos vetados para la mujer.

En nuestra tierra, la Junta de Andalucía hizo suyo el Principio de transversalidad que propugnaba la IV Conferencia Mundial sobre las mujeres celebrada en Pekín en 1995, y que exige el diseño y la aplicación de todas las normas y políticas públicas teniendo en cuenta las necesidades, prioridades y aspiraciones en la misma medida para los hombres que para mujeres. De ahí surgió la L18/2003, de 31 de diciembre de Parlamento de Andalucía, cuyo principal objetivo era hacer efectivo el derecho de igualdad de trato y oportunidades entre hombres y mujeres. Y es bonito este objetivo, pero cuando estos derechos tan vehementemente anunciados llegan a la sociedad que los tiene que asumir, no son asumidos ni aceptados. Y si no son asumidos ni aceptados, el papel se queda en tan solo papel y lo que se hizo más que ayudar, perjudica.

Por muchas leyes que se hagan, si no es la sociedad quien lo asume como algo normal, no se habrá conseguido nada.

Si cuando hombre y mujer vuelven a casa después de trabajar, no asumen las tareas domésticas en régimen de igualdad, no se habrá conseguido nada.

Si las mujeres ocupamos puestos en los Consejos de Administración o de Gobierno solo por cumplir la ley de igualdad y nuestras voces no son escuchadas, no habremos conseguido nada.

Si ante un mismo puesto de trabajo hombres y mujeres no tienen el mismo sueldo, no habremos conseguido nada.

Si continúa esa opinión de que un hombre estricto en su trabajo es un gran profesional mientras que una mujer estricta es una histérica, no habremos conseguido nada.

Si nuestra voz en la vida cotidiana se escucha como un eco, no habremos conseguido nada.

Si aún existen descerebrados que enarbolando la bandera del progresismo el único calificativo que encuentran para definir la labor de una mujer es que vaya a su pueblo a hacer punto de cruz, no habremos conseguido nada.

Y si tan solo estamos porque hay que cumplir una ley, no habremos conseguido nada.

Por todo ello, animo a los hombres y las mujeres de Sanlúcar a tratarse mutuamente con respeto, a considerarse como personas, no como hombres o mujeres, a criar a nuestros hijos en la igualdad, así algún día podremos decir, lo hemos conseguido.

Muchas gracias.

Para escucharlo dejamos el enlace:

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